


Wendy Paz
Sobre mi
Hace más de 8 años comenzó una búsqueda que cambiaría mi vida. Empecé mi camino espiritual como angeloterapeuta.
No sabía exactamente hacia dónde me llevaría… pero había algo que sí sabía: sentía que algún día estaría frente a un grupo de personas compartiendo un mensaje.
Todavía no sabía cuál era ese mensaje.
Mientras me preparaba como angeloterapeuta, descubrí los chakras. Fue una de mis primeras puertas para comprender que somos mucho más que un cuerpo y que existe todo un mundo interno que también merece nuestra atención.
Poco después impartí mi primer curso presencial. Y algo que había imaginado comenzaba a hacerse realidad.
Después llegó la numerología, la manifestación, el trabajo energético, el oráculo… Y yo quería aprenderlo TODO.
Quería tener más herramientas. Quería ayudar a más personas. Pero, siendo honesta… todavía no sabía exactamente cuál era mi camino.
Un día, mientras trabajaba en una oficina, vi el famoso 11:11 en el reloj de mi computadora.
Pedí un deseo:
“Que se abran las puertas y los caminos para dedicarme a lo que realmente quiero.”
Aunque todavía no sabía exactamente qué era eso.
Minutos después recibí una llamada que cambiaría mi camino. Mi maestra me invitaba a formar parte de su equipo como instructora de la certificación internacional de angeloterapeuta.
Y dije que sí.
Me preparé durante meses y comenzó una etapa que durante mucho tiempo había soñado: viajar, enseñar y compartir lo que estaba aprendiendo.
Mi vida cambió.
Y por un momento pensé: “Tal vez esto es.” Pero… Volvieron las preguntas. Y entonces seguí buscando.
Manifestación.
Geometría sagrada.
Oráculo.
Numerología.
Abundancia.
Meditación.
Experiencias ancestrales…
Aprendí muchísimo.
Creé muchísimo.
Pero todavía estaba buscando cómo unir todas esas piezas.
Y entonces llegó 2020. Una pandemia y una noticia que cambió mi vida: Me convertiría en mamá.
La maternidad me sacudió de maneras que no esperaba.
Llegaron momentos familiares difíciles, muchos cambios y, después del nacimiento de Joao, una profunda desconexión conmigo misma.
Sentí que había perdido mi identidad.
Dejé casi por completo la espiritualidad, dejé de reconocerme.
Ya no sabía muy bien quién era más allá de mis responsabilidades.
Volví a trabajar, intenté proyectos, busqué nuevos caminos, pero algo seguía faltando.
Me había convertido en alguien que estaba para todos, pero que ya no sabía cómo estar para sí misma.
Con el tiempo hice las paces con muchas cosas, y casi 5 años después llegó Linette. 🌸
Esta segunda experiencia con la maternidad me hizo observar algo con mucha más atención: No era solamente mi historia. Era algo que veía repetirse en muchísimas mujeres: Mujeres inteligentes, capaces, amorosas, responsables… que poco a poco se iban dejando para después.
Empecé a preguntarme:
¿Por qué esperamos a estar agotadas para parar?
¿Por qué sentimos culpa cuando hacemos algo por nosotras?
¿Por qué sabemos cuidar a todos, pero tantas veces no sabemos escucharnos y cuidar de nosotras mismas?
¿Por qué sentimos que necesitamos cambiar toda nuestra vida cuando quizá necesitamos algo mucho más sencillo?
Necesitamos aprender a hacer pausas. 🌿
Y entonces entendí algo: Todo lo que había aprendido durante estos años no estaba separado.
La meditación.
La escritura.
La espiritualidad.
El trabajo energético.
La introspección.
El desarrollo personal.
No se trataba de acumular herramientas; Se trataba de integrarlas para volver a mí y para acompañar a otras mujeres a volver a ellas.
Hoy acompaño a mujeres que se han dejado para después a hacer pequeñas pausas de calidad para volver a escucharse, atenderse y hacerse un lugar en su propia vida.
No para que abandonen sus responsabilidades, ni para que cambien toda su vida. Sino para que vuelvan a formar parte de ella.
Este es el camino que hoy elijo compartir 🌿 ¡Bienvenida